Un ciclo más, un año más, una estación más.

Blanco, ese blanco que representa el color de la pureza, sea tan fría y Parece mentira que tanta belleza caída del cielo, inundando todo de color cálido a la vez fría en el exterior, que nos da juego, nos hace ser niños y salir a dejar nuestras huellas como si fueran para la posteridad, hacer esculturas divertidas, grotescas en otros casos, otras abstractas, pero sobre todo hechas con ilusión y con diversión, provocando risas, sonrisas e incluso acercamiento de todos los arquitectos de esa materia pura regalada por la inclemencia meteorológica del invierno.
Pero en muchos casos esa belleza en polvo que con el paso del tiempo empieza a compactarse por el frío, muestra la cara más dura y nunca mejor dicho, que con una helada o con las pisadas se va transformando en algo duro, fuerte y realmente frío, esa humedad que fabricó los rayos del astro rey en su climax del día, empieza a dejar un rastro que se asimila a un pequeño riachuelo de cristal, que lleva dentro una trampa, cuidado no te creas un Jesucristo que puedas andar sobre el agua, más bien sería un deslizamiento en otro estado del agua, pero aún más cuidado, el cristal es frágil en su mayoría de las veces, pero este cristal te puede hacer caer sobre si y esa caída te hará besar algo frío, duro y en algunas ocasiones transparentemente puro. Ese beso te puede invitar a ir a una casa del dolor, para que traten ese premio obtenido.
Sea como sea, cuando no se está preparado para recibir este regalo de invierno, nos puede llevar al traste … a pasarlo mal, porque de ser agradable y simpática esa blanqueza, nos puede llegar a obligarnos a no poder salir de nuestro hogar, nos puede llevar a hacernos pasar un mal rato, nos puede producir dolor y roturas de nuestro cuerpo, e incluso un confinamiento forzoso si acaso se resiste a desaparecer, bajo el sol.
Una vez que ha desaparecido, su transformación nos llenará los pantanos y ríos, siempre y cuando antes no produzca inundaciones, que entonces será aun peor, pero al final todo ese dolor se convertirá en materia prima liquida de la vida y el ciclo se repetirá una y otra vez, año tras año, estación tras estación.
Javier (El Barbaazul)

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