¿Y si desconectamos un rato?

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En está sección se han tratado temas muy variados que en resumidas cuentas, nos invitan a ser más conscientes de nuestra vida y de nuestros actos, para sacarle un mejor provecho a la experiencia de vivir.

Pero, ¿y si de vez en cuando dejáramos de forzar la máquina, y nos olvidáramos de nosotros mismos a ver qué ocurre?

Efectivamente, me estoy refiriendo a meditar. Mucho se ha hablado de está disciplina y de sus enormes beneficios, aunque sinceramente, creo que la mayoría de nosotros no le damos la importancia que deberíamos.

El arte de desconectar del exterior puede parecer contraproducente y puede provocar temores insospechados. Pero yo pienso que si le diéramos una oportunidad de verdad, seguro que nos sorprendería. Más bien yo lo veo como una conexión a nuestro yo interior, donde no llega el ruido externo y podemos alcanzar el silencio interno tan anhelado por los chamanes, entre otros.

Quien ha logrado crear el hábito de meditar con regularidad cuenta que se encuentra con más serenidad y paz que nunca lo había estado.

Posiblemente, para comenzar a practicar no deberíamos ser muy exigentes con nosotros mismos, con 5 o 10 minutos diarios para empezar sería suficiente en los inicios, para posteriormente ir incrementando el tiempo y alcanzar el óptimo para cada persona. Hay que tener en cuenta que se trata de una dinámica totalmente diferente a la que estamos habituados. Aquí no se trata de pensar, sino más bien de cesar ese diálogo interno continuo que nos ronda la cabeza inclusive cuando dormimos.

También, me parece importante resaltar que nunca vamos a encontrar el momento ideal para empezar. Siempre van a surgir impedimentos o contratiempos que nos hagan demorar el comenzar la práctica. Es curioso, como una cosa tan sencilla como dejar de pensar nos puede acarrear tantos problemas, ¿no os parece?

A priori, debería ser lo más fácil del mundo; dejar la mente en blanco,  pero nuestros cocos se resisten a ello.

Pues bien, aquí van unos breves consejos que pueden ayudar a solventar esos primeros escollos en nuestras primeras tentativas:

  • Trata de elegir un buen momento del día, como hemos comentado antes, nunca se va encontrar el perfecto, pero sí no tenemos cosas importantes pendientes de realizar mejoraremos el devaneo.
  • Sino cierras los ojos es prácticamente imposible que te duermas. Trata de fijar un punto de visión fijo, tipo una pared lisa, el cielo, un paisaje…etc.
  • Relájate todo lo que puedas, haz respiraciones profundas si lo ves necesario.
  • Antes de empezar, genérate un sentimiento de felicidad que te cree una actitud positiva.
  • No tengas prisa, precisamente se trata de conseguir todo lo contrario, pararte en seco.
  • Y por último, hazlo por placer, nunca obligado.

La meditación puede mejorar nuestras vidas en cuanto le proporcionemos esa atención, que en muchas ocasiones, nos reclama nuestro ser interior.

Recuerda: Déjate llevar aceptando lo que te llegue sin prejuicios, seguro que te vas a sentir agradecido.

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