Nuestra prolongación

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Todos vemos a nuestro alrededor, como la gente va y viene pegada a un aparatito. Incluso, algunos llevan sus orejas adornadas con unos cables que salen desde sus oídos, y otros, como si de una epidemia se tratara ya sin cables.

Que curioso que un aparatito, que en un principio tenía la misión de contactar gente a la distancia, sentir esa voz (como en sus orígenes, largas colas en los locutorios vacacionales), esté ahora separando a la people. Por defecto, hemos hecho de ese apartito un miembro más de nuestro cuerpo, separable…sí , pero nadie saldría al exterior sin ello. ¡Jamás!

Un aparatito que nos ha hecho esclavos. Debemos estar pendientes de recibir una notificación, ( que no puede esperar aunque sea una chorrada), un mensaje (Dios, ¿¿ y si es la oportunidad de mi vida?? ¡¡¡Debo cogerlo, debo!!!. Aunque sea, lo haré escondido en el servicio), una llamada desconocida ¿?(cómo no cogerlo, mi memoria externa no puede identificarla), ¿puede ser algo urgente? ¿Otra oportunidad vital de mi vida?, ¿Un cambio a un conector supremo de mi memoria externa? Uhmmm… no, es un amigo que quiere contarme algo, pero no le puedo atender, estoy esperando algo que cambiara mi vida , no puedo atenderte, más tarde…quizás)

Un dia tras otro, esperamos una noticia que nos cambiará nuestra vida,  pero en realidad, lo que está cambiando es nuestra forma de ser y actuar. No nos damos cuenta, pero ese aparatito nos ha hecho esclavos , nos trata como a zombies domesticados.

Sí…y todos damos de comer a ese aparatito, nos hipnotiza de tal forma, que el mundo que nos rodea no lo observamos, sino lo plasmamos en nuestro aparatito para luego disfrutarlo. Hablamos con nuestros amigos pero no sentimos su estado anímico, (mal o bien), interpretamos unas letras recibidas. Rechazamos un estar con, por un recibir por. Una mirada por un plasma….un flicteo con alguien, por una aplicación..una relación por tacto, por un plasma táctil.

Suma y sigue, hasta convertir ese aparatito en nuestra oficina móvil. Nos desplazamos a su capricho, ignoramos nuestro alrededor, con su consecuente peligro emocional y local. Pero ahora decir: ¿quién podría dejar su miembro externo en casa más de 24 horas? ¿Somos o no esclavos de ese aparatito?

Hemos alimentado un mosntruo, que nos ha cambiado sueños por endulzadas pesadillas. Postureos por sonrisas, competencias inútiles de mi aparatito, es mejor que el tuyo y tiene mas inteligencia, sin saber que la inteligencia esta en nosotros …creo…¿o no?

Javier Barbaazul

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