Periodo de Paz y Amor

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Llegan tiempos dictados de Paz y amor, tiempos de compras, tiempos de cenas, de comidas, de regalos, en un tiempo record impuesto por el calendario Gregoriano.

Llegan decepciones, quimeras matemáticas hogareñas de subsistencia o derroche, llorar o reír, elegir o descartar. Regalos inútiles o regalos que crean ilusiones a los más pequeños…o no tan pequeños.

En este tiempo dictado por las marcas S.A. y S.L. y por la religión, no tenemos opción, es una carrera contrareloj, en la que todos nos tiramos a las calles dejándonos llevar de aquí para allá, de escaparate en escaparate, de cajero en cajero, de listas interminables de obligaciones hacia a todo el mundo, de enseñar nuestra mejor sonrisa a todo el mundo, de enseñar lo solidarios que somos, en este periodo.

Pero por otro lado, ¿no habéis pensado, qué estas fechas tan entrañables, no podían ser más que un cúmulo de coincidencias…? ¿un cúmulo de interpretaciones…? por ejemplo… un meteorito dejando su estela de polvo, materia y gases en el cielo, en un momento determinado donde una pareja, para poder censarse en su lugar natal, no pueden llegar, y ella dio a luz a un pequeño en un minúsculo establo, que extrañamente,  fue señalado como un mesías, que por otro lado, era esperado por un pueblo sometido por el Imperio Romano. Una serie de coincidencias en el tiempo, que extrañamente, han marcado una era.

En fin, sea como sea, hay que disfrutar con criterio, no hace falta emborracharse a comprar. Muchas veces, el mejor regalo es un contacto humano, una simple cena cariñosa. No hace falta una mesa repleta de productos caros, sino una mesa con amor y cariño, donde se pueda compartir, donde nadie se pierda una fecha por estar cocinando todo el día, donde los regalos sean bien escogidos, no un empacho de ellos, que luego se quedan….ahí, solos, olvidados.

Por último, y no menos importante, sí pediría que esos abetos que se masacran para quince días como mucho, no se hiciera ya que no estamos sobrados de esas fantásticas fábricas de oxígeno, ni de ese musgo, que recubre gran parte del suelo de los bosque húmedos y rocas.

Sí, exacto, hay que celebrar con conciencia, con disfrute emocional, con amor y cariño real, no lo olvidemos. Una sonrisa no tiene precio, el precio nos lo marcamos nosotros mismos, porque eso nos ha hecho creer.

Si esos romanos, si ese pueblo oprimido, y si los primeros católicos vieran en que se han convertido estas fechas …creo que serían presas de un ataque ….( os lo dejo a vosotros)

Feliz Navidad

Javier Barbaazul

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