Y los sueños… sueños son?

COMO-HACER-REALIDAD-UN-SUENO

De pequeña soñaba cosas que luego se hacían realidad. Cosas como que la profesora se ponía enferma y no había examen, excursiones con la familia … Para mí era algo natural. Soñaba incluso con la muerte de personas cercanas (en este caso, abuelos) y sentía cómo, de alguna manera, se acercaban a mí y se despedían. A la mañana siguiente, cuando comprobaba que mi sueño era una realidad, que efectivamente habían muerto durante la noche, me quedaba paralizada, incapaz de explicar lo que me había sucedido.
Durante la adolescencia y la juventud este tipo de sueños se acentuaron. Soñaba con incendios y con accidentes de avión que al día siguiente, viendo las noticias, podía comprobar que eran reales. Soñé también con múltiples situaciones triviales que luego pasaban, pero estas premoniciones no me preocupaban.
Soñé de nuevo con la muerte de alguien, esta vez joven y aparentemente sana, a la que poco después se le detectó un tumor cerebral y que, muy a mi pesar, no tardó en morir. Deseé entonces dejar de soñar, dejar de dormir… Me acostaba con el temor de soñar una catástrofe, me sentía en parte responsable, no quería saber nada por anticipado.
Durante mucho tiempo intenté pensar en cosa alegres y felices antes de irme a dormir para intentar condicionar mis sueños, leía hasta conciliar el sueño con la esperanza de soñar algo relacionado con la historia que me explicaba el libro… durante un tiempo funcionó.

durmiendo
Los sueños premonitorios han vuelto, supongo que no se pueden evitar para siempre. Han vuelto en modo de sueños triviales, sin importancia, como el hecho de soñar con un amigo (al que no veía hace tiempo) peleándose con un ordenador, desesperado, o con un compañero de fútbol de mi hijo que no sabía si podía hacer un baile. En el primer caso, mi amigo me confirmó que tenía que entregar un trabajo y que estaba agobiado, tanto, que acabó llorando y pidiendo ayuda a su hermana. En el segundo, la madre del niño en cuestión me confirmó que efectivamente tenía que hacer un baile en la escuela, pero que había un problema con el vestuario y que no tenía claro (aunque creía que sí) que su hijo pudiera hacer el baile.
Pero los sueños también han vuelto anunciándome fatalidades que, desgraciadamente, se han cumplido.
Con la madurez de los años, sigue sin gustarme tener sueños premonitorios (especialmente cuando son negativos) aunque ahora sin el temor que sentía en la niñez/juventud. Estoy convencida de que hay muchísimas personas a las que les sucede lo mismo, simplemente no lo explican porque temen que las tachen de locos/as.
Sólo espero que algún día, cercano a ser posible, la ciencia nos explique el por qué de estos sueños.

Laura González

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