Hematite, así empezó todo

20190325_114716

El siguiente testimonio que voy a contaros, lo viví personalmente en mis carnes y con él comenzó mi fascinación por los Minerales y la idea de escribir mi libro sobre ellos.

received_10153033707783842

Llevaba tiempo fijándome que mi pierna izquierda ya no tenía el mismo aspecto saludable que le correspondía al haber sido 2 veces operada por motivos de varices. Poco a poco, percibía que la zona intervenida iba tomando volumen y le acompañaba una ligera molestia, así como un color amoratado que se iba extendiendo paulatinamente hacia arriba. Yo ingenuamente achacaba al esfuerzo que realizaba en esa época, muchas horas de pie prácticamente en el mismo lugar. Seguro que esta circunstancia influyó, pero llegó el día que la molestia se convirtió en dolor intenso.

Quién padece de esta enfermedad, en mayor o menor medida, estará conmigo que la sensación de dolor llega al punto de calvario. Al paso de las horas, le sucedían jornadas insoportables, que en ningún caso podía aguantar más que pocos segundos de pie parado. Acontecieron los inflamatorios, y demás medicamentos sugeridos en esta enfermedad. Hasta que tuve la necesidad imperiosa de ir de urgencias.

El diagnóstico fue el que yo ya intuía, tenía una pierna tremendamente inflamada por varices y la solución era pincharme heparina en la barriga, como no era nuevo en el tema, sabía que era un remedio para corto plazo, que además de no solucionarme la papeleta, iba a hacer un desembolso de  dinero nada rentable, el cuál acabaría el tratamiento y volvería a las andadas.

Dada la situación tan angustiosa, se me ocurrió recurrir a una terapia alternativa, no tenía nada que perder y sí mucho que ganar. Hablando con varios amigos y conocidos, mi amiga Anna, experta en minerales, me aconsejó que probara con la piedra Hematite. Me dijo que era un mineral muy potente y que trataba muy bien el tema sanguíneo.

Sin pensarlo, me compré la Hematite, un ejemplar pequeño, yo en ese momento lo desconocía y a mí no me afectó, pero al parecer en estos casos el tamaño sí importa. Y comencé llevándola en el bolsillo derecho. Al cabo de dos días noté una ligera mejoría, pero no me era suficiente, ya que sufría mucho, sobre todo trabajando, así que le comenté de nuevo a Anna que como podía acelerar mi proceso de curación o al menos, mejorarlo. Ella me dijo que había otra manera más potente de captar la vibración de la Hematite y era dejándola reposar en agua toda la noche, y por la mañana en ayuno beberme esa agua, para recibir su esencia. Pero ojo, como ya me había advertido al principio, este mineral es muy potente y hay que andarse con cuidado de no abusar de él, ya que puede ocasionar efectos contrarios al esperado, además los tratamientos con minerales suelen ser a medio o largo plazo.

20190325_121923

Era tal el grado de desesperación que decidí jugármela y poner en práctica ambos tratamientos a la vez, pensé que cada persona era diferente y que quizá en mi, podía dar un buen efecto a mi organismo.

No pasaron ni tres días y mi pierna izquierda parecía otra, apenas tenía dolor y su aspecto era un simple reflejo de hacía pocos días, mi sensación era de estar alucinando, como si me hubiera tomado una poción mágica y me hubiera limpiado casi toda la inflamación, no daba crédito a como me encontraba y no paraba de mirarme. Mis hermanas también estaban sorprendidas, llamé de inmediato a Anna y le comenté mi progreso fulgurante, tampoco podía creérselo, era un caso muy curioso y sorprendente.

Al llegar el décimo día, di por finalizado el tratamiento, llevaba un par de días con total mejoría y ya sentía que la Hematite había finalizado su labor en mí. Al ir a guardarla,  cuál fue mi sorpresa que no la encontré, había desaparecido, ni idea de dónde podía encontrarla, algo rarísimo ya que para mi estaba siendo vital de necesidad. Al cierto tiempo apareció en casa de un amigo.

Ya pasaron unos meses de mi experiencia con la Hematite, y no he vuelto a necesitarla. Reflexionado sobre lo vivido, pienso que mi resultado tan espectacular debe estar relacionado con mi ausencia de  expectativas al efecto de la piedra en mi pierna, yo nunca  había hecho caso a que un mineral podía ayudarnos en nuestra salud, sí me gustaban sus colores y formas, pero hasta ahí.  Algo me dice en mi interior que esa actitud mía dejó que la madre naturaleza fluyera sin más.

Os dejo enlace por si queréis saber más sobre mi libro “Piedras que curan, Testimonios”.

Piedras que curan, Testimonios

Déjate seducir por los Minerales, seguro que te sorprenderán.

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s